domingo, 19 de octubre de 2008

Una definición de la Blogosfera


La blogosfera, derivación que puede entenderse desde la esfera pública y los blogs, es posible definirla como “un campo de conexiones donde las comunidades virtuales hallan un espacio para el razonamiento e interacción discursiva de los textos contenidos en los blogs” (Gutiérrez, 2007). La interacción se da entonces, concretando el espacio, por los modos de lectura en Internet llamados hipertextos, construyendo una referencia dialógica entre los usuarios de los blogs y los mismos bloggers.

Citando a Orihuela, Gutiérrez dice que la blogosfera es el término que se asigna para abarcar el universo de los blogs en la cual existen diversas funciones como la de ser un filtro social de opiniones y noticias para los medios, un observatorio de los medios, un espacio donde hay movilización social, un lugar para nuevas extensiones de los medios y el espacio para la conversación de diversas comunidades que avalan el conocimiento compartido.

Podría pensarse entonces en “una red social construida mediante medios técnicos o una red técnica que alberga una interacción social” (Flores, 2008, p. 1). Estas dos concepciones pueden ser conjugadas y cabría decir que lo observado en la blogosfera es una red socio – técnica, pues a través de ella la sociedad se construye por medio de la facultad dada para lo público y lo técnico adquiere una carga simbólica al ser un espacio de expresión y divulgación.

El libre acceso, o mejor aún, la facilidad para obtener un blog, ha sido uno de las causas de la expansión de la blogosfera. Aunque se entiende que, como señala Gutiérrez, los públicos de los blogs son muy limitados, pues el lector se centra en unos pocos y no alcanza a abarcar el todo de la blogosfera. Aún así, la interconectividad, la red, produce una interacción entre blogs en la comunidad con intereses comunes que participan de los contenidos, y los blogs se vuelven una referencia importante.

También la creación en si de Blogs, donde se separa el contenido del diseño, ya que no es necesario que el usuario sea un experto en programación, ha sido un aliciente para la expansión de la blogosfera:

“Los blogs o weblogs posibilitaron esta ventaja gracias a una separación que hasta ese momento no era habitual en los gestores de contenido y programas para generar páginas web personales: separaban diseño y contenido, con lo que para modificar un aspecto no había que realizar cambios en el otro. De esta manera, publicar en blogs era sencillo, rápido y cómodo, y los internautas no tardaron en afiliarse masivamente a lo que muchos llamaron como la segunda generación de páginas personales en Internet. La comunidad que William Quick propuso bautizar el 1 de enero de 2002 como “Blogosfera”, no ha dejado de crecer desde entonces. Y en muchas ocasiones, a un ritmo vertiginoso”. (Noguera, 2008, p. 1).

La participación en la blogosfera puede dar una mirada común que sea relevante, y en algunos casos, como el reseñado por Gutiérrez sobre un periodista Norteamericano, conduce a la influencia de la opinión sobre el usuario:

“Se dice que el periodista Dan Rather, reportero del programa 60 minutes fue la primera víctima de la fuerza comunicativa de la denominada blogosfera. Rather, presentador por más de 30 años de CBS News vio empañada su reputación cuando las audiencias, a través de Freerepublic.com y otros blogs (Kerryspot, INDC Journal, Ratherbiased, Beldarblog, Instapundit) comenzaron a echar en cara que no había cumplido con su misión como periodista. Cientos de blogs comentaron que la información sobre el servicio en la Guardia Nacional del hoy presidente George Bush, proporcionada por Rather era incorrecta. A través de los blogs, se compilaron los diversos documentos que ponían en evidencia que el reportaje realizado por Rather contenía datos falsos.” (Gutiérrez, 2007).

Ya los medios tradicionales dejan de ser los únicos que seleccionan la pertinencia de las noticias. Ahora, con espacios virtuales de comunicación como los blogs, la participación del periodista independiente, o la misma ciudadanía, se hace evidente al ser ellos también quienes seleccionan lo importante o noticioso.

En si, la blogosfera, como dice Noguera “implica un alto compromiso relacionado con la gestión de interactividad” (Noguera, 2008, p. 3). Esto se debe al diálogo activo, recíproco, a los discursos no secuenciales, su lectura desde diferentes nodos, la construcción de una colectividad que integra un equipo de investigación de la información, “retos que muchos medios de comunicación aún no saben si quieren o pueden asumir” (Noguera, 2008, p. 3).
Bibliografía
Gutiérrez Pacheco Adriana. Blogs, esfera pública y el periodismo como conversación: tres ensayos en torno a los nuevos espacios del periodismo. Proyecto sometido a la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ríos Piedras en cumplimiento parcial de los requisitos para obtener el grado de Maestría en Artes concentración en periodismo. 2007.
Flores Vivar, Jesús Miguel. Diálogos de la Comunicación. Revista académica de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social, Los blogs en la reinvención del periodismo y los medios. www.dialogosfelafacs.net.
Noguera, Vivo, José Manuel. Diálogos de la Comunicación. Revista académica de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social, La percepción mediática de los blogs del miedo al intrusismo al intrusismo de los medios. www.dialogosfelafacs.net.

lunes, 22 de septiembre de 2008

El Tatuaje de Edgar Allan Poe







Apuntes sobre 'El Eskimal y la Mariposa'
de Nahum Mont.






Un detective de asesinos, un policía reclutador de sicarios, un médico forense que cuida moribundos, un luchador enmascarado que conoce cada historia de cada esquina de la ciudad, un matón joven traído de Medellín a Bogotá, un jefe de redacción de un periódico amarillista, una pitonisa que intenta y manda a matar a su marido, un vendedor de armas de un mercado, un estratega impúdico y frío, un escritor de crónicas rojas y el asesinato de Bernardo Jaramillo Ossa, Rodrigo Lara Bonilla, Luis Carlos Galán y Carlos Pizarro en 1990, son los rostros de una ciudad invisible en la cual la costumbre de la muerte es un imperante general.

Eso es ‘El Eskimal y la Mariposa’ de Nahum Mont; el mundo cansado pero resignado a las relaciones con los días siempre grises y lluviosos donde se desplazan historias y voces de lo que nadie está permitido sorprender y mucho menos recordar. Es ‘ciudad-libro’ que no se lee por miedo al desorden e incertidumbre que los símbolos de los recuerdos dan sobre la ciudad, lugares sólo recordados como calles y direcciones sin el olor y las huellas de tantos que han vivido o viven.

El Pequeño Larús es quien mejor comprende la ciudad. Él la lee, son palabras de acontecimientos y así se ubica. Aquí, quizá, está la esencia de la novela. El aspecto histórico y político es una astucia para proponer un interés místico en el lector y además ser una linda figura de enlace del escritor para otras historias, al igual que García Márquez y Macondo, o Faulkner y el condado de Yoknapatawpha, Lo interesante es el bajo mundo: los planes de asesinato, el olor a Sin City, el sabor a novela negra, la frialdad de los personajes, sus retrospecciones sobre Bogotá, sus delirios. Idiosincrasia de la vida colombiana acostumbrada y fascinada por la muerte y que se representa en sus diferentes vindicadores, quienes apuntan con la voz, la pluma, el arma y el silencio; sólo habitando en ella luego de corrompersen.

Las descripciones de los lugares nos prefiguran a los personajes, pero éstos resultan aún más fantásticos y degradados. Los espacios están antes de la entrada de los actores y el eje de acción, haciendo un recorrido prologuista.

Aún más particular es el estilo narrativo en cuanto a la relevancia del personaje principal, Coyote. Inicia como un narrador en tercera persona, donde Coyote es dado a conocer por sus acciones e intervenciones amplias, pero luego, en el segundo capítulo, se narra en segunda persona que a diferencia de lo omnisciente no formula ni parece capaz de analizar lo que Coyote piensa, describe y decide, sólo conoce sus acciones y las sigue al pie de la letra como una sombra, en lo que el lector descubre que el personaje es una simple ficha de ajedrez.
Hay un sabor a Kafka. Mandos desconocidos pero que aún así se obedecen. Aunque a diferencia del señor K, Coyote no interroga sobre ellos.

‘El Eskimal y la Mariposa’ es aliento de vida que nunca pudo ser.

martes, 9 de septiembre de 2008

Crónica

Una anomalía, una de tantas en una ciudad extraña. No hay otra parte más eficaz para iniciar y degradarse en el periodismo. Cali son calles y avenidas llenas de historias que lo enfrían y lo absorben. Están Julio y Ricardo. Es imposible negar la pasión con la que viven el periodismo, pero han llegado a tal punto eléctrico que no se inmutan como humanos. Son, no creo equivocarme, frutos del testigo, sin corromper con su presencia lo que sucede, sólo miran y lo ponen a rodar, a cuestionar. Ahora yo inicié en esa carrera. Con tres años de autómata los cubrimientos al lado de Tellez, el motorista, y el fotógrafo, Álvaro, fueron una especie de memoria, de grabadora andante. Viene luego el procesador y al fin una nota muy pequeña de horas y horas de cubrimiento. Tellez se queda en el auto. Álvaro como sin sentido captura con su cámara lo que encuentra en cualquier lado.

Fotografía 1. Dos muertos en la quinta con 44, al lado del drogas La Rebaja. Fotografía 2. Un carro Nissan negro con tres impactos de bala en el parabrisas. Fotografía 3. Dos policías que discuten cerca de una ambulancia. Fotografía 4: El general Manuel Parra con las manos en la cintura.


Y viene la búsqueda de información. Los pasos se repiten. Hablar con el general, saludarlo con una expresión falsa. Fueron dos malhechores que en una moto negra pasaron al lado de este comerciante y le dispararon cinco veces, asesinando también al compañero. Hay que acabar con estos delincuentes, hay que buscarlos, perseguirlos y capturarlos. Anoto las direcciones y pregunto a los testigos. Se asustan porque no creen en un carné de El País. Se retiran un poco, callan lo que entre ellos especulan y no es público. No se nada, apenas llegué, pregúntele al señor que está en la esquina que el si vio todo. Y con carné en mano me dirijo al señor de la esquina pero tampoco. Nadie ve nada.

Inician las llamadas de Ricardo. Inicia el recorrido por la Roosvelt en busca de bombas inventadas. Luego otro asesinato. Ese no Gustavo, no gaste más tiempo, venga rápido mejor. Al llegar a la sala de redacción, Julio escribe como máquina imparable porque quedan quince minutos para entregar el periódico. Ricardo recoge lo último sobre los dos muertos, me pide explicaciones de palabras que por celular no se entendieron y le pasa un resumen muy pobre a Julio.

- ¿Y quienes fueron? – Me pregunta Julio como por costumbre.
- No sé sabe todavía. Nadie ha visto nada que sirva –
- No, entonces dejemos eso por fuera, no gastemos tiempo en esa mierda – Sentencia Julio.
- Toca hacer una nota Gustavo – Dice Ricardo quien deja de insistir a la línea de la Policía cuando escucha a Julio – dejála en Orden. Ellos verán que hacen mañana.

La nota queda así.

Para Orden:
Dos hombres fueron encontrados muertos hoy a las 12:30 a.m. al recibir cinco impactos de bala cuando circulaban por la carrera quinta con 44.
Según declaró el comandante Manuel Parra, las víctimas, que se desplazaban en un automóvil marca Nissan, fueron interceptadas por una motocicleta color negra manejada por dos presuntos reinsertados de las Farc al mando de milicias urbanas, quienes dispararon contra el comerciante Javier Restrepo y su compañero.
Se desconoce la identidad de los asesinos. No hay capturas. Testigos dicen no haber visto nada.

lunes, 4 de agosto de 2008

Desde el café Las Heras




Apuntes sobre el ‘Diario de la guerra del cerdo’ de Adolfo Bioy Casares.


Nueve días dura la historia. La guerra del cerdo inicia dos o tres días atrás de haber comenzado el diario. Tal vez lo efímero del violento abuso de la juventud contra la vejez retrata de mejor manera los cambios y la emoción casi radical (impetuosa) de aquellos jóvenes de Buenos Aires.

Dejando a un lado el tópico de sus primeras tres novelas (en el cual ha sido enmarcado Adolfo Bioy Casares) distinguidas por un parecer de pesadilla y demasiado raciocinio en las acciones de los personajes, lo que es en ciertos momentos desesperante, en el ‘Diario de la guerra del cerdo’ lo fantástico no decae, aunque no requiera de esa magia utilizada en ‘El sueño de los héroes’, algo de oráculo que bien podría ser un cuento y no una novela; o la que divierte en la ‘Invención de Morel’ o ‘Plan de evasión’ que establece el asombro en los adelantos tecnológicos y científicos, como los nuevos juegos de los magos.

Hay algo de fantástico en la estructura narrativa, la manera como se cuenta la historia. Es un diario, no hay señales de quién es el personaje que lo escribe, pareciera que aquel escribano fuera otro de los actores, una especie de provocador de la trama, quien entra a investigar cualitativamente y hace apuntes sobre los cambios en las variables expuestas en la sociedad.

El ‘Diario de la guerra del cerdo’, cabe decirlo, es una novela paradójica. Por una parte hay temor por el espejo que son los viejos (llamados cerdos) para los jóvenes, temor a un futuro que no quieren ser. Como tampoco quieren dejar tranquilo el pasado y recordarlo, lo necesario para un cambio es eliminarlo por completo. Eliminándolo se puede construir otro sin restricciones, y para ello deben de corregir a la historia, por eso la representación más viva del ayer son los viejos, los que son ahora inútiles, su posible futuro.

Si no existe para ellos ni el pasado ni el futuro, los jóvenes quedan en un presente continuo, con los anhelos, los logros, los miedos que se superarán y los viajes a realizar protegidos en una idea o un pensamiento alentador que nunca llegará a palparse. Mejor vivir un presente que no termina, que ver despedazados o inútiles las grandes visiones.

Los viejos, habitantes de los recuerdos, de las calles antiguas con sus próceres, parques y direcciones desconocidas, anhelan su juventud para no gastarse en arrepentimientos y cometer errores que no deben de importar, por lo que se hacen más precavidos, más lentos, más cautelosos. En la vejez lo esencial es la torpeza y los padecimientos.

Pero es el amor (personaje incondicional en Bioy) quien lo salva todo. Sólo desde el amor el personaje principal, Isodoro Vidal, de unos cincuenta y tantos años, no recuerdo cuántos, replantea lo qué significa ser él y su carga completa de la vida en la serie de muertes de ancianos que inician en la ciudad. El amor es la fracción de felicidad en las desdichadas presencias de los protagonistas de Bioy Casares.

Divertida la mención del fútbol. Interesante libro por el desarrollo del tema: un grupo de jóvenes que asesinaba ancianos.

martes, 15 de julio de 2008

De zapatillas y señales

Vive en las calles. Un tercio de su hígado pereció de tantos viajes nocturnos al bar que nunca cierra. Mantiene la costumbre insana con el tiempo de querer llegar antes que él. Prefiere más el punto que a la coma. Le encanta ser inoportuno y descubrir que no lo quieren, ha hecho bien su oficio. Piensa que cualquier caso tiene una pregunta necesaria y una respuesta lógica. El ocio y el trabajo le parecen iguales. Es adicto a la incredulidad. Refutar a la Real Academia de la Lengua le es una herejía. Conoce de memoria todos los posibles conectores gramaticales. Sabe que existe un Manual pero nunca lo ha leído. Siente la realidad como una carga de anfetaminas. Duerme como Argos. Olfatea lo secreto. Detesta los horarios básicos. Reconoce la posibilidad del no lucro. Recuerda a sus antepasados como seres románticos y perdidos entre el humo del cigarrillo, la máquina de escribir, el mal humor por el cierre dentro de media hora y un divorcio encima. Maldice la parsimonia. Le gusta correr aunque no hace ejercicio. Mira a los ojos aun sintiendo confianza. Viste con defectos de pulcritud. Muere queriendo nunca pensionarse. Aprovecha su oficio para cualquier labor burocrática personal. Le gusta coleccionar nombres y teléfonos. Le daría pavor vivir en paz. Quiere tumbar a un presidente. No tiene problemas de dinero porque sabe que no tendrá siempre el suficiente. Ser amenazado o exiliado es su mayor condecoración. Vomita cada fin de semana. Es impulsivo. Impaciente. Inflamable. Deshonesto consigo mismo pero no con el mundo. Maniático de párrafos con cinco renglones y perteneciente a un gremio de voces que apagan por su cortante claridad.

lunes, 23 de junio de 2008

El inicio de la creación

En el ensayo ‘El sueño de Coleridge’, Jorge Luis Borges reconstruye una anécdota que bien podría pasar advertida como el prodigio de un gran demiurgo: al poeta inglés Samuel Taylor Coleridge le fue deparado cada una de las palabras de su poema lírico Kubla Khan en un sueño de 1797 luego de quedar dormido y terminar una lectura sobre la edificación de un palacio por el emperador mogol del siglo XIII Kublai Khan (algunos dicen que fue inducido por el opio). Ese palacio, según cuenta Borges, había sido soñado por el monarca en forma de planos arquitectónicos y quedó guardado en su memoria.

Coleridge no conocía el origen onírico del palacio. Borges anota que algunos podrían argüir que el poeta no ignoraba la historia de Kublai Khan y para dar mayor elegancia a su poema, inventó la anécdota. Si fue así, Coleridge sabía que la historia en su devenir cargaría de una gran mística su intención.


Esta, tal vez, es la explicación más racional. Borges, en su ensayo, prefiere otras menos reales y harto sobrenaturales, llenas de magia y asombro. Quizá son las adecuadas para que el lector no sienta cierta frivolidad en el escrito al leerlo de nuevo conociendo ya la anécdota.

Otro caso es el de Julio Cortazar. En una entrevista otorgada a Soler Serrano en 1977, aquel español pretencioso que no oculta sus amplios conocimientos, Cortazar recuerda la aparición de uno de sus personajes más recordados por el lector, su evocación pareciera un ejemplo de creación inocente, típica de la niñez: "Yo estaba en París en 1952 creo, y fui a un concierto en el teatro de chanc ericé; había un gran homenaje a Igor Stravinsky, uno de los músicos que me ha marcado a lo largo de mi vida. Yo estaba muy conmovido viendo por primera vez a Stravinsky quien dirigía la orquesta. Vino el entreacto y todo mundo salió a tomar café, y yo estaba solo, y no tuve ganas de salir y me quedé solo en una de las localidades más baratas en ese inmenso teatro, entonces, de golpe, tuve un poco la sensación de que había en el aire personajes indefinibles, como una especie de globos que yo los veía de color verde, muy cómicos, muy divertidos y muy amigos que andaban por ahí, circulaban y su nombre era cronopios, se llamaban cronopios, venían así".

La anécdota de Cortazar realza lo que muchos han llamado inspiración. Digamos que es el estado en el cual, para bien del artista, el mundo confabula consigo mismo y se cree ver ya todo con claridad. Aparece, por un instante, el nombre real de dios y con él nace una voz interior, casi imposible de contener, que dice "aquí está lo que buscaba". Tal vez García Márquez tuvo tal sobresalto cuando inició la escritura de ‘Cien Años de Soledad’. Carlos Fuentes así lo recuerda: "Gabriel debía viajar dos veces al año para renovar su permiso de residencia —Kafka puro, les digo— y como tanto él como yo pasábamos por una temporada de aguda aerofobia —determinada, en mi caso, por la trágica muerte de Gaitán Durán en la Martinica—, íbamos por carretera a Acapulco, donde Gabo tomaba un vapor inglés de la P. and O. (homenaje sin duda a su admirado Somerset Maugham) y viajaba a Panamá, obtenía la visa y regresaba a México. Recuerdo estos viajes porque en uno de ellos Gabriel García Márquez se transformó. Lo miré y me asusté. ¿Qué había ocurrido? ¿Nos habíamos estrellado contra un implacable autobús de la línea México-Chilpancingo-Acapulco? ¿Nos habíamos derrumbado por los precipicios del Cañón del Zopilote? ¿Por qué irradiaba una beatitud improbable el rostro de Gabo? ¿Por qué le iluminaba la cabeza un halo propio de un santo? ¿Era culpa de los tacos de cachete y nenepil que comimos en una fonda de Tres Marías? Nada de esto: sin saberlo, yo había asistido al nacimiento de Cien años de soledad —ese instante de gracia, de iluminación, de acceso espiritual, en que todas las cosas del mundo se ordenan espiritual e intelectualmente y nos ordenan: «Aquí estoy. Así soy. Ahora escríbeme»".

Pero no sólo en el arte existe ese instante de comunión con el universo en el que cada partícula aparece de una forma clara y palpable, por decirlo de algún modo. La ciencia, a diferencia de lo que piensa el joven vehemente, y a pesar de la crítica frágil a su rigor sistémico y reservas del ímpetu emocional, donde el científico es visto como un tipo adusto, autero, frío y calculador, existe por la misma sensación que mueve al artista y que al igual que él busca conprender y comprenderse. La entrega no difiere, la soledad es un pacto con el diablo, la pasión es vivir por la obra, y aunque los lenguajes que utilizan sean diferentes, hay una forma de ver al mundo que implanta cierta irrealidad necesaria para no aceptar lo cotidiano, en su concepción más triste, y que los llena de asombro.

Una figura que lo demuestra es el químico alemán August Kekulé, quien descubrió la estructura de un componente del gas alumbrado, el benceno, en un sueño.

En una noche londinense de 1862 (imaginémosla con tienieblas y la sombra de Serlock Holmes en una pared de ladrillos, digno del siglo XIX) Kekulé, impacientado por la falta de claridad en su trabajo, decide dormir tras los intentos para dar con la respuesta de aquella arquitectura. De repente sueña con serpientes que se muerden la cola entre si y forman una especie de anillo. Esa imagen que le fue otorgada, se creería que por algún alquimista que sigue la búsqueda de la piedra filosofal pero que reconoce que no hay sitio para él y sus explicaciones mágicas en este mundo moderno, le propone al científico el diseño de la estructura anular del benceno, la conocida figurita que cualquier estudiante de bachillerato de 11 ha visto en un libro de química orgánica.

Alguna vez Kekulé reveló la causa onírica de su descubrimiento y dijo: "Aprendamos a soñar, caballeros, y así quizás conozcamos la verdad. Pero librémonos de publicar estos sueños antes de que hayan sido examinados por nuestra inteligencia despierta. Dejemos colgar la fruta hasta que esté madura. La fruta verde no es provechosa para quien la cultiva y hace daño a quien la toma".

La inspiración es una especie de trance con la poesía, en la que nos otorga por un momento, que llega a ser incalculable en tiempo y espacio, sus ojos (es hermoso que La Maga pareciera siempre estar en ese estado metafísico). Aunque hay un mensaje implícito en el regalo, y es que no existe un autor auténtico, quien ni siquiera importa, sólo lo perdurable es la obra.


Pero aún así, llegar a presenciar la claridad no es dado de manera instantánea, como se supondría por una involuntaria creencia a que el arte es un don por completo. Tal vez sea intrigante y asombroso, pero Kekulé trabajó toda su vida en la construcción de enlaces de carbono, García Márquez inició los primeros relatos de ‘Cien años de Soledad’ a los 17 años mientras escribía en Barranquilla y trataba de contar la historia de su pueblo en forma de vallenato, Cortazar buscaba el lenguaje de la poesía, que debe de ser sencillo, no por ello sin interés, en sus escritos y juegos literarios como las jintanjáforas y el cementerio de palabras y Rayuela, Coleridge había leído de manera continua sobre el emperador y su edificación, y Borges, quien revisaba de manera minuciosa cada palabra en su prosa, soñó un escrito que según él le fue dado por Kafka en el sueño y que solamente se dedicó a transcribirlo con la ayuda de María Kodama, sin cambiar siquiera una tilde por no ser de él. Tal vez sea un "estamos a mano" de Kafka, pues Borges fue uno de los primeros traductores de ‘La metamorfosis’ al español. El relato se titula ‘Un sueño’ y es de 1981:

"En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y tiene la forma de un círculo) hay una mesa de madera y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mi escribe en caracteres que no comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular…El poema no tiene fin y nadie podrá leer lo que los prisioneros escriben".

Pablo Picasso dijo "Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando". ¿Acaso un artista o científico no se pierde días y noches, olvidando hasta su vida, en su obra? ¿Acaso todo surge como un chispazo proveniente de la nada? El Génesis dice que a dios le tomó siete días la creación del mundo, y en ese promedio de tiempo, la divinidad imaginó, dudó y especuló sobre lo que debía ser y no ser.


jueves, 29 de mayo de 2008

¿Qué es el periodismo participativo?

El periodismo está sufriendo una transformación de cuidado con las herramientas comunicativas que Internet pone a disposición del usuario. Esa caracterización de guardián de las noticias es ahora vista desde otro ángulo, ya que entra el mismo usuario a ser partícipe de lo importante en la opinión pública en cuanto a su propia reflexión periodística, como un productor de noticias: "Armada con herramientas de edición Web fáciles de usar, conexiones permanentes y dispositivos móviles cada vez más potentes, la audiencia en línea tiene los medios para llegar a ser un activo participante en la creación y diseminación de noticias e información" (Shayne; Willis, 2003, p.7).

Sahyne y Willis señalan que a pesar de la variedad de maneras para que la audiencia intervenga en el proceso periodístico, la que más interés a generado es la que se da en los blogs, donde el periodismo participativo ha sido relevante.


La definición que se plantea sobre lo que es el periodismo participativos es: "el acto de un ciudadano o grupo de ciudadanos que juegan un papel activo en el proceso de colectar [sic] reportar, analizar y diseminar información" (Shayne; Willis, 2003, p.9) El principal objetivo, entonces, se puede deducir como poner a el público en común una información independiente de los medios tradicionales que sea relevante para la discusión.

Una de las características del periodismo participativo es que se produce de la "base hacia arriba" (Shayne; Willis, 2003, p.9) y que no tiene supervisión rigurosa o ni siquiera hay un editor o jefe de prensa. Es más bien un ejercicio de diversas conversaciones simultáneas que aparecen en la red.

Los blogs por sus características estimulan esa conversación, lo que ayuda en la formación de las comunidades virtuales. El periodista entonces es una pieza importante al apropiarse de los blogs, pues permite además una participación de los lectores "de una forma más interactiva de un tema en cuestión" (Flores, 2008, p. 3).

De ello que muchos de los blogs creados por periodistas han sido una forma de llegar a los lectores, "una especie de reporterismo participativo que, al tiempo que recupera alguna de las buenas tradiciones del oficio, anuncia la creación de un nuevo género, que los teóricos de la comunicación lo definen como información conversacional" (Flores, 2008, p. 6), lo que expone al periodista como un moderador de temas para el debate de los lectores más que el papel designado en medios tradicionales: "un intermediario entre la realidad y los usuarios de los medios" (Flores, 2008, p. 6).

En este sentido, Jesús Miguel Flores Vivar, presenta una serie de características de los blogs que son interesantes conocer:
"Comportan más una preselección de medios que información original" (Flores, 2008, p.5) En varios casos, el periodismo participativo se basa en lo recolectado en otros medios de información y con los hipervínculos e hipertextos sirven de puente para llegar a otros blogs o a un análisis noticioso en un lugar diferente.


"Los autores de blogs, no son necesariamente periodistas ni profesionales de la información, pero si se constituyen en agentes informadores que en muchos casos aportan información veraz y creíble" (Flores, 2008, p.5). Por estar más cerca al hecho noticioso, no en pocas situaciones, los ciudadanos que no ejercen el periodismo pueden llegar de manera más rápida al lugar del acontecimiento, además de que al no ligarse a manuales de estilo y políticas de grandes medios, su prosa pueda ser apasionada y cercana al sentimiento de los lectores.

"La interacción con los usuarios es parte del éxito editorial de los blogs" (Flores, 2008, p. 5) La interactividad representa un concepto relevante en la lectura de blogs; lo que lleva a que los lectores se conviertan en "productores de contenidos" (Flores, 2008, p. 5), cimiento para el periodismo participativo y colaborativo.

"La credibilidad del blog se construye a base de las opiniones de los usuarios" (Flores, 2008, p. 5). Las opiniones dan un índice de la lectura de los blogs, ya sea en la caja de comentarios o en las notas que a cada post, además de que realizan enlaces dentro de la y también con el "artículo original del que parte un debate en el que quieres participar" (Flores, 2008, p. 5).

"El lector de blogs es bastante infiel. En general le importa más la información que el blog en sí mismo" (Flores, 2008, p. 5). En si, lo que prevalece son los acercamientos a la noticia desde los diferentes ángulos, y no guiados por una ideología editorial. En este último aspecto vemos muy poca relación con el lector tradicional, que rige muchas veces su opinión por lo que diga la línea editorial del medio con el que se suele sentir en sintonía ideológica" (Flores, 2008, p. 5).


Bibliografía
- Flores Vivar, Jesús Miguel. Diálogos de la Comunicación. Revista académica de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social, Los blogs en la reinvención del periodismo y los medios. http://www.dialogosfelafacs.net/.