domingo, 13 de diciembre de 2009

Los abuelos

No tengo por qué escribir en esta entrada, lo único sería afirmar que no tengo por qué escribir en esta entrada.



























4 comentarios:

Anónimo dijo...

Gus
Armero también me recuerda la tristeza. Allí murió Antía, un compañero de colegio que en esos días realizaba sus primeras experiencias como primíparo de Agronomía de la U. de Caldas. Todos perdimos algo en Armero: perdimos la esperanza y la creencia en la misericordia divina.

Anónimo dijo...

Armero es sinómino de soledad, dolor y lágrimas. Allí está sepultada parte de mi familia. Bueno, esto ya se lo conté una vez, lo recuerda?

Katherine Loaiza dijo...

Uy, qué buenas fotos, Tavito... a mí también me da nostalgia...

chanee dijo...

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