“Los prescindibles viven donde y como pueden, en hoteles de
paso, en casuchas, en casas abandonadas, en vecindades, en sitios que les
alquilan otros como ellos. No tienen identidad o identificación posible, vagan
por las calles o se encierran en sus habitaciones a sumergirse en los pozos
televisivos, viajan sin ataduras ni agendas, en la distinción entre el
anonimato y el exhibicionismo a su alcance. Un día, de pronto, ya no aparecen y
su ausencia apenas sí causa algunas preguntas de rutina. “Ya volverá, o sino,
da igual”, dicen los pocos que se acuerdan. La familia es un accidente o el
ámbito brumoso que sólo se conserva mientras nos e pida ayuda. Y su existencia
parece horrenda, inútil, provisional.”
Carlos Monsiváis
‘Los mil y un velorios’
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